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Equipo de Grupos Misioneros - Arquidiócesis de Resistencia EL CAMINO DE EMAUS
Esquemas de Encuentros para Grupos Misioneros.
Metodología propuesta. El método que pensamos proponer se apoya sobre todo en la necesidad que hay de centrar nuestros encuentros de formación en la Persona de Jesús. Ya que la experiencia de encuentro con Él, misionero del Padre, es donde podremos descubrir nuestra vocación misionera, ya que Él marca la estilo de vida del misionero y la forma en que hay que responder a este llamado que nuestro Padre Dios nos realiza de manera personal por medio de su Iglesia. En efecto si miramos la Persona de Jesús, veremos a un misionero perfecto, “Mi alimento es hacer la voluntad de Aquel que me ha enviado y llevar a cabo su obra” (Jn 4,34), “ porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió” (Jn 5, 30), “porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado” (Jn 6,38), un Misionero que nos invita a hacernos verdaderos misioneros como Él, con Él y en Él, solo así podremos conocer la verdadera Voluntad de Dios “El que haga la voluntad de Dios conocerá si mi doctrina viene de él o si hablo por mi propia cuenta”(Jn 7,17). También descubrimos que es necesario mirar la realidad de nuestros tiempos y poder responder a los interrogantes actuales, no quedarnos en meras reflexiones, sino que esta reflexión sea un estadio previo para la praxis cristiana, para poder discernir la realidad del mundo con la Luz de Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Nuestra adhesión a Él debe marcar nuestro deseo real de transformar el mundo, sembrando las semillas del Verbo y detectándolas dentro de las diferentes culturas. El método que se propone tiene 5 momentos y trata de imitar aquella experiencia de los discípulos de Emaús, donde Jesús aparece como el gran pedagogo que lleva al develamiento de su Persona y el Plan Salvífico del Padre. La misión surge como consecuencia del encuentro con Él. Momentos del método: 1 El camino de Emaús. (Lc 24, 13-16) Palabra fuerza: ENCUENTRO. 2 ¿Qué pasó? (Lc 24,17-24) Palabra fuerza: VER y JUZGAR. 3 Y les interpretó (Lc 24,25-27) Palabra fuerza: ILUMINACIÓN. 4 Quédate con nosotros... (Lc 24, 28-29) Palabra fuerza: COMPROMISO – PRAXIS. 5 Se puso a la mesa con ellos... (Lc 24, 30-34) Palabra fuerza: CELEBRAR – ENVIO.
Vamos a explicar detenidamente cada momento del método, aclarando el objetivo, los medios recomendados y la duración.
El camino de Emaús. (Lc 24, 13-16) Palabra fuerza: ENCUENTRO. En este momento se busca recrear aquella actitud de Jesús que se suma al camino, Él primero viene al encuentro, de la misma manera aquí debemos ir hacia el encuentro de nuestros hermanos de grupo y preocuparnos por ellos, de caminar junto a ellos e ir buscando la espiritualidad de comunión. Esto también esta relacionado con una dimensión muy importante en el momento de estar en la misión con la gente que es la acogida cordial. “Antes de programar iniciativas concretas, es necesario promover una espiritualidad de comunión. Se trata de un principio educativo, un camino espiritual. Tiene su punto de partida en una actitud del corazón del varón y de la mujer que contempla el misterio de la Trinidad , manifestado en Jesucristo, reconoce su luz y su huella en los seres humanos y es capaz de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico como alguien que le pertenece, valorando todo lo bueno que Dios ha sembrado en él y dándole espacio en su propia vida. Desde una espiritualidad de comunión, toda obra pastoral se hace más verdadera y audaz, busca la raíz de su inspiración evangélica y se proyecta confiada para responder a las profundas esperanzas del mundo”*.
¿Qué pasó? (Lc 24,17-24) Palabra fuerza: VER y JUZGAR. En este segundo momento buscamos identificar el objetivo de nuestro encuentro, para poder suscitar la pregunta sobre lo que vamos a realizar y no solamente será el ver, sino también podremos juzgar desde distintos ángulos la situación - tema que trabajemos. Este “juzgar” debería ser aprovechado al máximo porque es el momento de mirar con los ojos de otras ciencias alternativas a la teológica. Para preparar el momento de “juzgar” seria aconsejable que el coordinador de grupo pueda repartir previamente a los integrantes la tarea de investigar desde varios puntos el tema, ya que esto enriquecerá esta parte del encuentro y también motivara al misionero a sentirse protagonista de la reunión, también servirá para evaluar en alguna instancia la participación de los mismos.
Y les interpretó (Lc 24,25-27) Palabra fuerza: ILUMINACIÓN. Es ahora el momento de responder a la pregunta y a los interrogantes que se suscitaron en el momento anterior. Es la parte catequética del encuentro, la parte central, ya que es el momento donde dejamos que Dios nos hable y que nos hable por medio de su Palabra, del Magisterio de la Iglesia , de la vida de los Santos, de la vida de Laicos, sacerdotes y religiosas, e incluso de personas no cristianas. Se trata de descubrir por donde pasa la voz de Dios sobre el tema del encuentro. Esta respuesta, seria muy bueno, poder construirla con el aporte de cada uno, aporte, fruto del estudio sobre el tema. Este estudio lo pueden haber preparado antes o podría darse un momento de estudio en grupo. El trabajo en grupo seria un medio para la profundización y para medir la capacidad del trabajo en equipo. La exposición ayudaría a poder ir animándose a pararse delante de otros y poder guiar algún momento.
Quédate con nosotros... (Lc 24, 28-29) Palabra fuerza: COMPROMISO – PRAXIS. Este es un momento pequeño, pero muy importante ya que trataremos de buscar como realizar concretamente en nuestra vida eso que aprendimos, o eso que estudiamos. El compromiso que buscaremos deberá ser algo muy práctico, pero no poco profundo, algo que podamos evaluarlo en el próximo encuentro. Puede ser a nivel personal y a nivel comunitario, quizás realizar algo en común con otro. Aquí esta también el nivel de la misión que no se reduce a unos quince días de vacaciones, sino que durante todo el año tratamos de vivir nuestra vocación misionera.
Se puso a la mesa con ellos... (Lc 24, 30-34) Palabra fuerza: CELEBRAR – ENVIO. La celebración es el momento culmen del encuentro, ya que es el momento donde celebramos la presencia de Jesús entre nosotros, presencia que nos hace descubrirnos como invitados a una fiesta, fiesta de hermanos que comparten un mismo llamado, una historia en común. Aquí debemos tratar de promover un momento agradable, un momento que sea una verdadera celebración y para esto no debemos reducir la celebración a algo estático, a algo donde se teme hablar en voz alta, a un momento donde lo grande me aplaca, sino que debe ser un momento donde brilla la alegría del llamado, la creatividad de la respuesta, las ganas de festejar que Dios mismo ha estado y está conmigo, que camina junto a mi, debemos hacer notar la misma alegría que llevo a aquellos discípulos de Emaús a volver y contarle a todos sobre su encuentro con Jesús. Esta celebración podrá ser preparada por distintos misioneros, de esta manera se podrán ir familiarizando con lo relacionado a la preparación de Celebraciones. Seria muy bueno también poder compartir la Celebración Eucarística comunitaria como una extensión del encuentro, ya que somos misioneros, enviados por esa comunidad, no somos misioneros colgados, sino que formamos parte de una comunidad determinada y somos fruto de la fe de ellos.
Andrés Fabián EspíndolaArquidiócesis de Resistencia * Cfr. CEA, Navega Mar Adentro. Buenos Aires. Ed. Conferencia Episcopal Argentina. 2003. |
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